Estudios Bíblicos, Iglesia

Clase 10 – La verdadera Iglesia y su propósito

4 COLUMNAS:
SALVACIÓN, GRACIA DE DIOS, IGLESIA Y VIDA ETERNA.

TERCERA COLUMNA – LA IGLESIA

Clase 10 – La verdadera Iglesia y su propósito

INTRODUCCIÓN
La habilidad para trazar los antecedentes de una iglesia hasta “la primera iglesia” a través de la sucesión apostólica, es un argumento usado por un número de diferentes iglesias para asegurar que su iglesia es la “verdadera iglesia”La Iglesia Católica Romana, hace esta afirmación. La Iglesia Griega Ortodoxa, hace esta afirmación. Algunas denominaciones Protestantes hacen esta afirmación. Algunos de los cultos “Cristianos” hacen esta afirmación. ¿Cómo sabemos cuál iglesia está en lo correcto? La respuesta bíblica es que – ¡eso no importa!

La primera iglesia, su crecimiento, doctrina y prácticas, fueron registradas para nosotros en el Nuevo Testamento.

Jesús, al igual que Sus apóstoles, advirtieron que se levantarían falsos maestros, y ciertamente así parece haber sido, de acuerdo a algunas epístolas del Nuevo Testamento; que estos apóstoles tuvieron que luchar desde el principio contra los falsos maestros.

En ninguna parte de la Escritura se menciona que el tener la ascendencia apostólica, o ser capaces de rastrear las raíces de procedencia hasta la “primera iglesia”, sea el método para probar ser la iglesia verdadera. Lo que sí lo es son las repetidas comparaciones entre lo que los falsos maestros enseñan y lo que la primera iglesia creía, tal como se registra en la Escritura. El que una iglesia sea la “verdadera iglesia” o no, se determina comparando sus enseñanzas y prácticas con las de la iglesia del Nuevo Testamento, como se lee en la Escritura.

DEPENDENCIA DE LA PALABRA DE DIOS
Por ejemplo, en Hechos 20:17-38, el apóstol Pablo tuvo la oportunidad de hablar a los líderes de la iglesia en la gran ciudad de Efeso, cara a cara y por última vez. En ese pasaje, él les dice que los falsos maestros no solo vendrán entre ellos, sino que vendrán DE ellos. (vv. 29-30). Pablo no declara la enseñanza de que deberán de seguir a la “primera” iglesia organizada como salvaguarda para la verdad. Más bien los encomienda a la salvaguarda de “Dios y a la palabra de Su gracia” (v. 32). Por lo tanto, la verdad debe ser determinada mediante la dependencia de Dios y “la palabra de Su gracia” (p. ej. Escritura, ver Juan 10:35).

Esta dependencia de la Palabra de Dios, más que el seguir a ciertos individuos “fundadores” es visto nuevamente en Gálatas 1:8-9, en donde Pablo declara: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.” Por lo tanto, la base para determinar la verdad o el error no descansa aún sobre QUIEN es el que la enseña, “si aun nosotros o un ángel del cielo,” sino de si es el mismo evangelio que ellos ya habían recibido – y este evangelio está registrado en la Escritura.

Otro ejemplo de esta dependencia de la Palabra de Dios se encuentra en 2 Pedro. En esta epístola, el apóstol Pedro está luchando contra los falsos maestros. Al hacerlo, Pedro comienza por mencionar que tenemos la “palabra profética más segura” para depender más de ella, que aún del escuchar la voz de Dios desde el cielo, como sucedió en la transfiguración de Jesús (2 Pedro 1:16-21).
Esta “palabra más segura” es la Palabra escrita de Dios.

Más tarde, Pedro nuevamente les dice que sean cuidadosos “para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles.” (2 Pedro 3:2) Ambas palabras, de los santos profetas y de los mandamientos que Jesús dio a los apóstoles, están registradas en la Escritura.

¿CÓMO DETERMINAMOS SI UNA IGLESIA ESTÁ ENSEÑANDO LA DOCTRINA CORRECTA O NO?
La única norma infalible que la Escritura dice que tenemos, es la Biblia (Isaías 8:20; 2 Timoteo 3:15-17; Mateo 5:18; Juan 10:35; Isaías 40:8; 1 Pedro 1:25; Gálatas 1:6-9).
La tradición forma parte de cada iglesia, y esa tradición debe ser comparada con la Palabra de Dios, para que no vaya contra la verdad (Marcos 7:1-13). Mientras que es verdad que los cultos y algunas veces las iglesias ortodoxas tuercen la interpretación de la Escritura para dar soporte a sus prácticas; no obstante, la Escritura, cuando es vista en su contexto y estudiada fielmente, es capaz de guiarnos a la verdad.

La “primera iglesia” es la iglesia que está registrada en el Nuevo Testamento, especialmente en el Libro de Los Hechos y las Epístolas de Pablo. La iglesia del Nuevo Testamento es la “iglesia original” y la “iglesia verdadera”.

Podemos saber esto porque está descrito en gran detalle en la Escritura. La iglesia, como está registrado en el Nuevo Testamento, es el modelo y cimiento de Dios para Su iglesia. Sobre estas bases, examinemos la católica romana que asegura ser la “primera iglesia.” En ninguna parte del Nuevo Testamento encontrarás a la “iglesia verdadera” haciendo alguna de las siguientes cosas: orando a María, orando a los santos, venerando a María, sometiéndose a un Papa, teniendo un sacerdocio selecto, bautizando a infantes, observando las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor como sacramentos, o pasando una autoridad apostólica a los sucesores de los apóstoles. Todos estos son elementos centrales de la fe católica romana.

PROPÓSITO DE LA IGLESIA

Podemos entender los propósitos de la Iglesia en términos del ministerio a Dios, ministerio a los creyentes, y el ministerio al mundo.

«Ministerio» viene de la palabra griega diakoneo, que significa «servir» o douleuo, que significa «servir como esclavo».

1) MINISTERIO A DIOS: ADORACIÓN

Con respecto a Dios, el propósito de la Iglesia es adorarle. Pablo dice a la iglesia de Colosas: “Canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón” (Col. 3:16, NVI). Dios nos ha destinado y señalado en Cristo para que “seamos para alabanza de su gloria” (Ef. 1:12).

La adoración en la iglesia no es meramente una preparación para algo más: es en sí misma cumplir el propósito principal de la iglesia con referencia a su Señor. Por eso Pablo exhorta que “aprovechemos al máximo cada momento oportuno” con el mandamiento de ser llenos del Espíritu y entonces dice: “Canten y alaben al Señor con el corazón” (Ef. 5:16-19).

La adoracion en un nivel mayor
Muchas veces comprendemos que la adoracion es la alabanza, pero eso es solo parte de.
En un contexto mas proundo adoracion a Dios es todo lo que hacemos para el. Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Adorar a Dios es reverenciarlo no solo con nuestros labios sino con nuestras actitudes, acciones y obras.
Isaías 29:13
Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es solo una tradición aprendida de memoria,.

La verdadera adoracion mas que verla como un esfuerzo o sacrificio requiere de obediencia al Señor.
1 SAMUEL 15:22
Y Samuel dijo: ¿Se complace el Señor tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del Señor? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.

2) MINISTERIO A LOS CREYENTES: EDIFICACIÓN

Según la Biblia, la iglesia tiene la obligación de nutrir a los creyentes y edificarlos en la fe. Pablo dijo que su propia meta no era simplemente llevar a las personas a la fe inicial que salva, sino “presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Col. 1:28, RV60).

Le dijo a la iglesia de Éfeso que Dios dio a la iglesia personas dotadas “a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar al cuerpo de Cristo.

De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijos de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo” (Ef. 4:12-13). Es claramente contrario al patrón del Nuevo Testamento pensar que nuestra única meta con las personas es llevarlas a la fe inicial que salva. Nuestra meta como iglesia debe ser presentar a Dios a todo creyente “perfecto en Cristo” (Col. 1:28).

3) Ministerio al mundo: evangelización y misericordia

Jesús les dijo a sus discípulos: “Hagan discípulos de todas las naciones” (Mt. 28:19). Esta obra evangelizadora de declarar el evangelio es el ministerio primario de la Iglesia hacia el mundo. Sin embargo, acompañando a la obra de evangelización está un ministerio de misericordia que incluye en el nombre del Señor a los pobres y necesitados. Aunque el énfasis del Nuevo Testamento es dar ayuda a los que son parte de la iglesia (Hch. 11:29; 2 Co. 8:4; 1 Jn. 3:17), con todo hay una afirmación de que es correcto ayudar a los no creyentes, aunque ellos no respondan con gratitud o aceptación del mensaje del evangelio. Jesús nos dice:

“Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados. Sean compasivos, así como su Padre es compasivo”, Lucas 6:35-36, NVI.

El punto de la explicación de Jesús es que debemos imitar a Dios al ser bondadosos por igual con los que son ingratos y egoístas. Cuando grandes multitudes vinieron a Jesús, “Él puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó” (Lc. 4:40). Esto debe animarnos a realizar obras de bondad, y orar por sanidad y otras necesidades, en la vida de los que no son creyentes tanto como de los que sí.